Activistas colocan ofrenda floral y reiteran la exigencia de verdad y justicia para su familia y las mujeres de Chihuahua
A quince años del feminicidio de Marisela Escobedo Ortiz, ocurrido frente a las puertas del Palacio de Gobierno de Chihuahua, integrantes de la Red Mesa de Mujeres de Ciudad Juárez le rindieron homenaje con una ofrenda floral en su tumba y reiteraron la exigencia de justicia para su familia y para todas las mujeres víctimas de violencia feminicida en el estado.
El acto se realizó en el panteón Jardines Eternos, donde Imelda Marrufo, directora de la organización, señaló que la ausencia de Marisela sigue siendo “una herida abierta” y una muestra incómoda de la deuda histórica del Estado mexicano con las víctimas. Recordó que la lucha incansable de Marisela comenzó tras el feminicidio de su hija, Rubí Marisol Frayre Escobedo, a quien la justicia le fue primero negada y posteriormente otorgada de manera tardía e incompleta.
Durante el homenaje, activistas y madres de víctimas recordaron las amenazas que enfrentó Marisela, su constante exigencia para la aprehensión de Sergio Rafael Barraza Bocanegra —asesino de su hija—, así como el abandono institucional que rodeó ambos casos. Marrufo denunció que las versiones oficiales sobre el asesinato de Marisela fueron contradictorias e inverosímiles, y que la investigación fue cerrada sin esclarecer plenamente los hechos ni establecer responsabilidades.
Barraza Bocanegra, señalado como autor del feminicidio de Rubí Marisol en 2008 y del asesinato de Marisela en 2010, murió en 2012 durante un enfrentamiento con el Ejército, sin haber cumplido una condena firme. Con su muerte, señalaron las organizaciones, se cerró la posibilidad de conocer la verdad completa y de investigar posibles redes de complicidad institucional.
Las activistas subrayaron que, quince años después, no existe reparación integral ni garantías de no repetición. La familia Escobedo permanece en el exilio ante la falta de condiciones de seguridad para su retorno. Además, recordaron que el caso sigue en trámite ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, sin avances sustanciales desde 2021.
Finalmente, señalaron que los feminicidios de Rubí Marisol y Marisela Escobedo no son hechos aislados, sino crímenes de Estado cometidos en un contexto de impunidad, omisión y negligencia institucional. “Recordar a Marisela no es solo un acto de memoria, es una exigencia permanente de verdad, justicia y no repetición”, concluyeron.
